Ascendo

….y su cabello jugó con mi rostro. Las copas chocaban y las risas brincaban de entre los murmullos y pláticas frenéticas. Su rostro siempre alegre, princesa de lo incierto. Los cubiertos golpeaban los platos y al fondo, en el balcón, un chelista imporvisaba una melodía en ascendo con escalas poco comunes para tal instrumento . Y desde entonces no he podido dormir…

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Todos uno

Liviano, ensordecido, sin rostro, encontré a desvelo el camino que seguimos inquietos. Estalla en mi diario la noticia: En cajas no enviamos al desorden donde ya nadie pertence a ningún lugar.

Enmascarada política de locos, siniestros, estampida de ceros, de rojos. Decidimos acciones, manos, destios; evasivas normas para pocos, sólo algunos.

Nos dejamos de pertencer el uno al otro, y entrelazo en pausa, meditando, liviano, sin rostro, las imágenes del burlesque y la prostituta.