Noches de marzo

Rompen las noches de marzo, mueven las piernas, mueven los pies,
encuentran de nuevo los objetos olvidados,
Recolectan y almacenan cada una de las piezas encontradas.
Recurren en su estancia a las córneas, los iris, las manos, los impulsos eléctricos, el calor,
a todo lo inmediato para reconstruir un algo, amorfo, sí, pero que sea, que esté, que ocupe un
momento, un espacio.
Con el agua escurriendo en los techos, en los teléfonos, en los neones, se recrea el imaginario
de nosotros, los que olvidamos todo.