#6, 1961

Veo a un joven caminando entre la lluvia, en sus ojos alcanzo a ver los días en que me columpiaba en los árboles. Ayer observé a la muchacha de las escaleras, pude observar el momento preciso cuando se puso de pie y caminó al valle de las piedras. No hay sombras bajo mis pies, camino siempre para que no existan sombras; no debería quejarme y debería de continuar, sé que en el puerto me esperas para navegar en la tormenta.

-¡Suelten amarras!- gritaste.

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Rollfilm 620

Abrió su Small Old Brown con lentitud. Apreció sus apenas 14 pulgadas cúbicas y decidió guardar unos pantalones grises, creyó que dos pares serían suficiente. Acomodó un par de camisas, una azul y la otra blanca. Dentro de sus zapatos bostonianos metió cuatro pares de calcetines, unos negros, otros grises, dos pares cafés y después los colocó en una vieja bolsa de tela que acomodó de lado junto a la ropa. Dejó espacio para los tirantes, un sombrero y un chaleco. Empacó y sacó su rastrillo en repetidas ocasiones pues no estaba seguro de necesitarlo. Tuvo la ocurrencia de guardar unos lentes obscuros, su Six-20 Brownie Special, una caja de cerillos de madera, una loción lavanda y algo para leer durante el vuelo, Trópico de Cáncer de una tal Miller; todo en un pequeño maletín que llevó a bordo.

La ciudad se desvaneció a la vista en la altura, por unas horas las nubes dejaron suspendido el aparato, sin nada de qué sostenerse. Dentro, los pasajeros flotaban un poco muertos, un poco dormidos. En el asiento 33 el pasajero no podía conciliar el sueño por lo que permanecía inerte mirando hacia un punto incierto por la ventanilla, gracias a esto tuvo oportunidad de presenciar el incidente del Stratoliner. Los dos motores del ala izquierda dejaron de funcionar.

La caída fue inminente, el Atlántico recibió de golpe a la aeronave. El pasajero del asiento 33 pudo tomar fuerte su Small Old Brown, en su mente sólo rondaba un pensamiento constante mientras nadaba en el agua fría y entre los restos. Fue tal su impresión al darse cuenta de lo sucedido que su vista se volvió a blanco y negro;  no había echado a su maleta el 620 para su Brownie. Entró en pánico.