Los muros del tiempo

Los fríos del norte navegaron esa noche hasta rodear la península y dar vuelta para esconderse en la costa. Arriba, en el faro, sus ojos volvieron a quedar cegados entre lágrimas. Había subido al atardecer, cuando el sol se disolvía en el mar y el silencio comenzaba a jugar con el romper de las olas. Ella, en la cima, repasó en su mente cada detalle de su plan. ¿Por qué ahora? ¿Por qué ella?

La luz del faro advertía la cercanía de tierra firme con su luz intermitente y el capitán comenzó las maniobras para dirigirse al puerto y al fin terminar su travesía. Pero ella estaba apunto de activar suplan.

Tierra Firme.

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