Viajera

Su pasaporte no lucía ningún sello de visita a otro país. Sólo su foto y su información personal. Lucía siempre me hablo de todos sus viajes, me describía a detalle los lugares más recónditos que jamás hubiera imaginado. Yo siempre la escuchaba atento, me mantenía cauitvo de su voz. Pero ese parasporte me revelaba que ella era una farsante.

La última noche que salí con ella estaba decidido a dejarla, si las mentiras eran su manera de vivir en ese entonces, que sería después de nosotros. No conocía su casa aún y esa sería la primera vez que iría y la última que nos veríamos de acuerdo a mi plan.

Al tocar a su puerta tenía una sensación de que todo saldría mal aquella noche, ella abrió, sus pirmera palabras fueron -necesito hablarte de un lugar que no te he contado aún- yo solo quería decir esa frase que había preparado a detalle y correr, salir de ahí, mas su rosotro con ese gesto de emoción me hizo retractarme y darle al menos unos minutos más. -Pasa -me dijo con una enorme sonrisa. Al entrar por su puerta, pude ver impresionado como todas las paredes de su sala se encontraban cubiertas por repisas que sostenían libros, libros y más libros.

-Entonces, ¿quieres escuchar sobre aquél lugar que no te he contado aún? -me susurró al oído y ese fue el momento para comnezar a creer.

Un clásico

De seguir así todo podía venirse abajo.  Yo sabía que tarde o temprano podrían atraparnos y, aunque Sol estuvo de acuerdo en partir rumbo al oeste, había algo en ella que no me daba buena espina.

La noche posterior a nuestra huida no pude dormir muy bien, así que salí de la cama y me dispuse a buscar los cigarros en su maleta. Lo que encontré fue muy desconsertante y revelador, una nota que contenía el siguiente mensaje:

Ya en el oeste, deja pasar un par de días para que se sientan seguros , no dudes en deshacerte de él. Toma el dinero y ve rumbo a la estación del tren y aborda uno en dirección al norte. Te estaré esperando justo en la última estación. Tengo todo arreglado.

 Esteban 

De inmediato tomé el dinero y mis cosas; de manera silenciosa abandoné el lugar no sin antes escribirle un mensaje de despedida al reverso de aquella nota:

Sol, debiste haber aprendido a usar Whatsapp.