Un clásico

De seguir así todo podía venirse abajo.  Yo sabía que tarde o temprano podrían atraparnos y, aunque Sol estuvo de acuerdo en partir rumbo al oeste, había algo en ella que no me daba buena espina.

La noche posterior a nuestra huida no pude dormir muy bien, así que salí de la cama y me dispuse a buscar los cigarros en su maleta. Lo que encontré fue muy desconsertante y revelador, una nota que contenía el siguiente mensaje:

Ya en el oeste, deja pasar un par de días para que se sientan seguros , no dudes en deshacerte de él. Toma el dinero y ve rumbo a la estación del tren y aborda uno en dirección al norte. Te estaré esperando justo en la última estación. Tengo todo arreglado.

 Esteban 

De inmediato tomé el dinero y mis cosas; de manera silenciosa abandoné el lugar no sin antes escribirle un mensaje de despedida al reverso de aquella nota:

Sol, debiste haber aprendido a usar Whatsapp. 

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