Ausente

Tal como en su mundo onírico, Héctor rescató un susurro perseguido por las cimas de altas montañas, cumbres cubiertas de nieve acariciando el cielo. Como si supiera que debía de emprender el camino de regreso. Como si supiera que ya nadie lo espera y los lagos han comenzado a desprenderse de la tierra para subir y mudarse a otro lugar. Fue así que pudo rescatar una voz en el viento para apresarla en su memoria y dejarla libre con el primer paso que planeó dar una vez que escuchara el canto de un ave. Aún sabiendo que los estados más intensos del alma podrían apresar ese pequeño sonido envuelto ya en sus recuerdos, y que quizá, era más probable que esa sustancia indescriptible abandonara su cuerpo antes de abrir la celda a esa pequeña sonoridad para continuar su trayecto natural.

Ya fuera de su profundo universo secreto, descubrió que había traído las palabras que decidió guardar como alimento a lo largo de su expedición.

Borrador

Se miraban como si de ello dependiera su vida, tras una conversación que no había durado más que un par de minutos, uno de ellos, el del bigote, le dijo al otro:

-Mira, para no hacerte el cuento más largo, he venido a matarte.

-Espera, sólo dime por qué has tomado esa decición, tengo muchos enemigos, pero tú…- respondió.

-Te dije que no quería hacerte el cuento más largo y terminaste por aruinarlo. Te veo mañana aquí mismo.

Al día siguiente se encontraron en el mismo sitio.

-Esta vez no le harás al cuento.

RATATA.

Cayó, y el bigote tocaba la tierra que se humedecía por la sangre que escurría por su nariz.

 

 

 

Olas Altas

Después de un inesperado viaje esperaba frente al mar. En su mente se alojaba una melodía que rompía con la misma frecuencia de las olas del mar, Winded is the sailor drifted by the storm…, de pronto una pareja de ancianos se detuvo a su lado y sin más dieron un papel con la siguiente instrucción: Nos vemos frente a Jack, lleva tu arma. Sin titubear caminó todo el malecón rumbo al lugar de la cita. No cabía la menor duda de quién provenían esas instrucciónes.

Después de una larga caminata de la mano del sol cayendo a su derecha,  estaba preparada para enfrentar al pasado y reclamar lo que era suyo. Mucho menos ahora que los dos estaban absueltos por completo. Pero surgía una sola pregunta ¿por qué frente a Jack? Seguro no ha olvidado lo sucedido en ese lugar, eso debe ser.

Ya la esperaba, la misma mirada de hacía años. El arma cargada y lista para usarse. Smallest ocenas still gets big big waves, en su mente. Necesitaba terminar con esto, toma, esto es tuyo. No esperaba menos de ti, ahora somos libres. Tienes razón, esta vez no hay instrucción, eres libre de usar tu arma cuando gustes. Me queda claro que al fin te rindes. Dijo mirándolo a los ojos.  Podemos seguir si quieres, ya te dije, eres libre. Dio la vuelta y se escabulló rumbo a la Machado. Abrió el paquete, las llaves de una habitación justo en el lugar de la cita, una nota : Si no usaste tu arma, te veo a la media noche.

Las 11:59 en el reloj. La llave entra y gira,la perilla repite la acción, la puerta se abre. Sobre la cama el arma que se impregna en la memoria.